domingo, 22 de junio de 2014

Callejón con salida

Por Daniel Rubio

La ilusión no debería perderse, pero por desgracia se esfuma al primer chasquido de la mañana. Es como un ente posible de ver, e imposible de tocar u oler. Es así, simplemente se esfuma.

La noche era tranquila; todo lo tranquila que puede ser cualquier noche de verano con una verbena en la ventana de tu habitación.  Y mientras el whisky calentaba la sangre de Sofía y embriagaba sus pensamientos, ella caminaba entre sórdidas calles mentales, evitando esquinas donde no le apeteciera girar la cabeza para no ver lo que había al fondo de la calle, algo conocido por ella. Sofía era una mujer fuerte en apariencia, pero espíritu de mantequilla. Vuelve una y otra vez al día maldito: la fecha en que un malnacido le arrancó la ilusión que por aquel entonces sí era palpable y no un simple nicho con flores añejas.

Piensa. Recuerda. Así noche tras noche, aunque esta vez ya no es igual. El juzgado, el ladrón de sueños repartidor de pesadillas vive cada día con la simplicidad de quien es inocente. Ella lo sabe, lo ha visto en más de una ocasión y lo rememora en su estrecho universo interno. Pensamiento inevitable que la ahoga y la atenaza contra un muro de rencor.

Sofía apuraba el whisky mientras buscaba aquél magnífico revólver que encontró por casualidad en la restauración de un baúl junto a un tambor de 6 balas. Lo miraba con recelo al tiempo que llenaba de nuevo el vaso. Terminaba de darse cuenta, también, que acababa de mirar qué había al fondo de la calle que siempre evitaba, y no con miedo, mas sí con cautela. En ese momento supo que en realidad no sólo había mirado al fondo de la calle, sino la recorría sin la cautela con la que miró de soslayo. Tomó el revólver, sonrió, y se dijo que había llegado el momento, sabía dónde vivía el hijo de puta, el que entró en ella sin permiso e iba a ser padre de un hijo que igual ella no sabría querer mientras él respirase.

No existe callejón sin salida, siempre hay muros que escalar, derribar o traspasar. Toda decisión conduce a un callejón con salida.

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