miércoles, 7 de diciembre de 2011

INFLUENCIAS

INFLUENCIAS
Iluso todo aquél que piensa que, con un puñadito de letras juntas, puede cambiar el mundo, ¿o no? Porque todo lo que somos no lo hemos hecho nosotros, siempre, en algún momento de nuestras vidas, ha habido alguien que nos ha influenciado y nos ha hecho cambiar el rumbo. Creo que, llegados a este punto en el que estoy convencido de que nadie se libra, es el momento de decir: Sí, se puede lograr.

No tenemos porqué dejarnos influenciar, es más, yo soy una persona que, cuando pretende emprender algo, intenta “contaminarse” lo menos posible con esas pautas preestablecidas que nos ofrece nuestro sistema. Y no, no me refiero al sistema político, sino al sistema de vida que nos hemos modelado, ese mismo que nos limita más de una vez y que nos convierte en formas de vida con olor a mierda que se autoabastecen el ego en base de compras abusivas, o buscando el halago esperado del vecino por haber dejado la escalera de puta madre. Ese es el tipo de persona al que yo defino como un autómata. Esa persona que no piensa si lo que hace es lo correcto, simplemente lo hace porque nuestra sociedad lo dicta. Ese es el tipo de persona que busca el consejo ajeno y desoye el que le ofrecen en casa. La que no escucha más de lo necesario y que solo lo hace porque las normas dicen que hay que hacerlo porque es el momento de hacerlo, pero no se paran a pensar cuándo es necesario realmente.
En otros artículos que hay por aquí he dejado clara mi postura ante la vida, pero creo que nunca me había metido con esta conducta que nos hace tan “humanos”. Tanto, que olvidamos nuestros propios deseos y anhelos en pos de las normas. Nos olvidamos de que no es oro todo lo que reluce hasta que lo dice el de al lado. Nos olvidamos de que hay querer para ser querido, que querer no es una norma, aunque pensemos lo contrario. Nos olvidamos del respeto hasta que lo pedimos para nosotros. Y solo peleamos por lo que queremos cuando alguien nos dice que eso es bueno. Y nos olvidamos de que somos la peor influencia para nuestros pequeños, pues los estamos convirtiendo en minisyo inculcándoles, entre otras cosas positivas, una forma de vida que, ni nos pertenece, ni les pertenece.
¿Tan ciegos estamos que sólo seguimos la corriente?

17 comentarios:

Susi DelaTorre dijo...

Comento: Me gustan tus textos de ensayo, pensamiento, reflexión o como quieras etiquetarlos. Tan humanos y reales como los comportamientos a los que eludes.

Un abrazo, Daniel!

Perro Gemelo dijo...

Aja,
el mundo es difícil de recomponer amigo, sobretodo pasados los 25.
Así que ala, a educar mejor a los niños.

Daniel Rubio dijo...

Pues sí amigo, creo que ahí está nuestro futuro, en saber educar sin influenciar en exceso. Es difícil, pero habrá que intentarlo.

Y gracias Susi, siempre es de agradecer un comentario positivo.

Abrazos.

Luna Marina Soler dijo...

Muy buena reflexión, lástima que no nos detengamos más a menudo a plantearnos muchas cosas de nuestra vida y nuestra sociedad ¡qué distinto sería el mundo si lo hiciéramos!

fus dijo...

Es muy dificil no seguir a la corriente, cuando estamos inmerso en una sociedad de consumo,las personas se miden por lo que tienen y no por lo que son, el tanto tienes tanto vale es el còdigo principal de la escala de valores.Salir de esta noria ,cuesta a veces ,aislarte en una lucha para sobrevivir en la jungla de la influencia.

un fuerte abrazo

fus


pd.se te echaba de menos por el blog

Juan Antonio Alcázar.- dijo...

Incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo.

Un saludo.-

Bocanegra dijo...

Puestas las cosas como lo has hecho,Daniel, es tanto como colocarnos entre la espada y la pared. Es inevitable la influencia. Basta con reconocer los orígenes de nuestro nacimiento para acabar aceptando la cadena en que nos encontramos. El ser implica toda una relación de fuerzas que dan forma a la sombra en que nos vemos acompañados. Somos, en efecto, esa relación de fuerzas y esa sombra que vemos como una extensión de algo que nos asegura que estamos vivos en el mundo. En síntesis, somos consciencia de estar siendo junto a otros; somos finitos, pero con un pensamiento que nos hace creer en el infinito.

Saludos

mientrasleo dijo...

Me gusta el giro Daniel, te sales de convencionalismos y no te importa decir que somos una influencia para los hijos, como lo han sido nuestros padres para nosotros, hasta que nos hacemos adultos.
Y deberíamos de emanciparnos en más de un sentido y decidir por nosotros mismos. Tarea difícil.
Un saludo, buena reflexión

Ana dijo...

Buena e interesante tu reflexión Daniel,pero aunque creo segun lo has expuesto que tienes toda la razón y que deberiamos hacer algo al respecto para intentar almenos cambiar las cosas...Es algo dificil la cuestión,pues la tendencia del ser humano es seguir la corriente e ir en la dirección que va el resto...
Aunque yo no soy asi siempre he sido un poco rebelde y no me suelo dejar influenciar... : )
Besos.

Daniel Rubio dijo...

Juan Antonio, tienes toda la razón del mundo, todo se puede cambiar, sin duda.

Mientras Leo, es difícil, sí. Pero no imposible, creo que lo único que tenemos que hacer al respecto es saber decidir por nosotros mismos y dejar de pensar en lo que hace el de al lado, solo así seremos libres de pensar en nuestro futuro sin entrometernos demasiado en el de los demás.


La tendencia de ser humano, como bien dices, Ana, es seguir la corriente. Lo que yo pienso realmente es que no es una tendencia, es porque somos holgazanes y ese es el camino más fácil, ejemplo:
- ¿Qué comemos hoy, cariño?
- Lo que a ti te parezca está bien.

Pregunta común en cualquier casa que casi siempre obtiene como respuesta la más fácil, ¿es por no meter la pata? No lo sé, pero lo mejor es tener claro adónde queremos llegar, para que cuando lleguemos sepamos valorarlo y lo podamos disfrutar sin límites. La influencia no siempre es mala, por su puesto, pero debemos saber escoger.

Bocanegra, tienes razón en que vivimos junto a otros. Pero también es cierto que más de una vez, por querer hacerlo demasiado juntos, lo que provocamos es un efecto dominó. Lo que quiero decir es, como bien has dicho, que hay que ponerse de vez en cuando entre la espada y la pared, ese es el camino difícil, pero el que más te va a enseñar y, seguramente, el que más satisfacción te va a dar si logras alcanzar metas. Eso sí, hay que tener clara una cosa: Los atajos no existen.

Un abrazo a todos y gracias, vuestros comentarios le están dando vida a este blog.

Julio G. Martín dijo...

Muy bueno. Me quedo entre tus lectores.
Un abrazo

Daniel Rubio dijo...

Gracias Julio, BIENVENIDO¡¡

Relatos de sal dijo...

Muy buena reflexión, Daniel. La realidad que nos rodea es como un violento torrente que nos arrastra. No obstante, como bien señalas, de cuando en cuando debemos dar un buen golpe de remo para encauzar nuestras vidas por donde deben, y no por los lugares que nos dictan las convenciones sociales.
Un abrazo.
Francisco

Irene Comendador dijo...

Tengo una duda, la expongo: si yo te digo que tanto el texto como la reflexión me han parecido cojonudas, ¿quién sería: la que te alaba por limpiar tan pulcramente la escalera... o la que la limpia concienzudamente para que luego me lo reconozcas?
El caso es que (y siempre bajo mi punto "insignificante" de vista) lo que hay que intentar hacer es vivir siguiendo lo que tu corazón te dicte, lo que te haga feliz, y si además hace feliz al resto, mejor. Olvidarse de lo establecido, de lo que la sociedad pone como correcto, es uno de los primeros pasos para empezar a ser una verdadera persona.
No hagas mucho caso a mis comentarios, suelen ser desafortunados o poco entendidos, pero solo es cosa de lo rara que a veces soy :DDD
Eso si, el texto es cojonudo, y me ha encantado.
Un beso

Daniel Rubio dijo...

No, Irene, ni tu comentario es raro ni poco entendido. Y en cuanto a tu pregunta, humm, la verdad, me da un poco que pensar porque veo que se puede interpretar de otro modo el texto, aunque tampoco era mi intención esa. Pero no creo que fueses ninguna de las dos partes. Pero si continuásemos leyendo entre líneas, pues igual podrías ser la segunda. Pero sinceramente, lo que yo exponía era un ejemplo práctico y lo has llevado a algo metáforico... tengo que meditarlo.

Un abrazo.

FELIX JAIME dijo...

¿Cómo se te ocurre exponer al pueblo tan alegremente una idea tan peligrosa? ¿Pensar por uno mismo? ¿Tomar tus propias decisiones? ¿Salirte de la rueda del consumo y el bienestar establecidos? ¿No ser feliz por cojones a pesar de la miseria que te rodea? ¿Educar a tus hijos en algo que no sea el culto a la Play y al propio ego? Lo tuyo es bolchevismo intelectual, y serás abrasado en las llamas en medio de un Zara, para escarnio tuyo y ejemplo público.

Por lo demás, me ha encantado la entrada.
Saludos

Daniel Rubio dijo...

Lo siento tío... snif, snif...

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